domingo, 27 de diciembre de 2009

Para una noche como esta…
Este texto quería publicarlo antes, pero me ganó el tiempo. Espero de igual modo pueda ser rezada.



Jesús, todos los años celebramos
tu venida entre nosotros,
todos los años llenamos de guirnaldas nuestras casas
y con luces de neón adornamos todos los rincones posibles.
Es como si nos costase aceptar
que toda tu riqueza se muestra en la sencillez de unos pañales,
nos cuesta admitir
que la grandeza divina ha llorado porque tenía hambre.

Jesús, muchas veces hemos confundido belleza con despilfarro,
hemos cambiado el pesebre con animales
por una cuna bonita para que sea “más digna de Dios”
dejando de lado lo denunciante que es la “pobreza de Dios”
con todo eso (y mucho más)
hemos suavizado lo crudo de no poseer nada
para que no nos afecte.
Y así hemos colocado en nuestros pesebres
campanas doradas y bellas,
ángeles esbeltos y rubios,
burros cada vez más finos
y vacas cada vez más limpias.

Jesús, somos conscientes de esto
y sabemos que es difícil ir contracorriente,
que los medios de comunicación, sus propagandas,
las tiendas, los anuncios,
la gran sociedad de consumo
nos hacen olvidar lo principal de esta fiesta.
Todos ellos quieren hacernos creer que lo importante es gastar
y por eso olvidamos ser solidarios,
así como tú mismo lo has sido
al hacerte igual a nosotros.

Jesús, es por eso que queremos darnos un alto,
queremos detenernos y pensar nuestras actitudes,
reconocer que por tu Encarnación
has invertido los valores que poseemos:
lo divino se encuentra tomando teta,
lo divino hace su puchero cuando quiere llorar,
lo divino se asusta cuando hay un ruido fuerte,
lo divino tirita de frío cuando no está abrigado,
lo divino está gritando porque necesita un cambio de pañales.

¡Dios, qué gran tipo eres! ¡Te haces frágil!
¡Te haces indefenso! ¡Te haces vulnerable!
Dios te has hecho niño
para que los manganzones como nosotros
comprendamos bien que no rechazas lo humano,
que nada de lo humano te es indiferente,
que aceptas lo humano y lo amas.
Eres un Dios que se preocupa por nosotros.

Danos Jesús el coraje de no callar tu pobreza
que denuncia la riqueza de muchos,
danos la valentía de valorar mucho más
los gestos de cariño que las cosas que nos dan,
danos el valor de hacer de nuestros pesebres
verdaderos símbolos de compromiso
frente a nuestra sociedad de consumo,
danos la libertad que nos impulse
a construir el Reino que, por Ti, ya está en medio de nosotros.




17 de diciembre de 2009

domingo, 13 de diciembre de 2009

Encarnación
una pequeña oración en el curso de cristología

Jesús, en la Encarnación has asumido nuestra carne,
todo lo humano te pertenece y nada de lo humano te es indiferente.
Has puesto tu tienda entre nosotros,
así has vestido pañales
y gritado fuerte cuando tenías hambre,
has gateado y dado tus primeros pasos,
has caminado y corrido como niño,
te has alegrado y también llorado,
mostrando con todo eso, en lo cotidiano,
toda la grandeza de la expresión de la humanidad.

Jesús, a lo largo de la historia
te hemos querido ver glorioso en los altares
y te hemos olvidado pequeño en Nazareth,
te hemos colocado coronas de oro y plata
y olvidamos que lo tuyo es hacer el bien,
te hemos regalado clavos de plata para tus cruces
olvidando que nuestra misión es amar.
Y así sin querer para hacerte más grande
te hemos reducido
y así menospreciado aquello que contigo y por ti cobró valor.

Jesús, el Cristo, nos has invitado a seguirte en medio del mundo.
Y en el mundo nos invitas a ser sal y luz,
ser agentes de cambio y transformación en el amor.
Esto sólo lo conseguiremos con la ayuda de tu Espíritu
que nos impulsa en todo instante
y que nos permite ver con otros ojos la realidad,
apasionándonos como tú por la persona
y construyendo desde lo que somos
la civilización del amor, tu Reino.

Y a este mundo al que debemos amar como tú,
enséñanos a valorarlo, a comprenderlo, a asumirlo,
a encarnarnos con todo lo que aquello implica
para que de este modo seamos testigos tuyos
estando atentos a los gritos de nuestro pueblo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009



Oración para olvidar
Sé que propiamente teología no es, pero es algo que deseo compartirles.


Amar es una palabra
a la que me había ya habituado,
y hoy que no más la repito
te pido me ayudes a comprenderla mejor.
La vida me ha enseñado que debo seguir caminando,
que amarle no fue un error sino una oportunidad
para darme cuenta que estoy vivo,
para darme cuenta que crezco junto a otra persona.

Gracias Señor por darme esa capacidad de sentir más allá de mí,
gracias por mostrarme que puedo trascender junto a otra persona.
Y a pesar que todo ha terminado,
no puedo negarte, Señor, que le sigo amando,
que sigo sintiendo lo mismo,
que continúo recordando escenas juntos,
aunque sé también que nuestros caminos se abren por diferentes rumbos.

Ayúdame a olvidarle sin que por eso deje de recordar con cariño lo que siento,
ayúdame a que sea pronto para que todo esto no sea un peso,
ni para mí ni para quien digo amar,
mucho menos para quiénes preocupados por mí están en mi entorno.

Ayúdame a reconocer lo bueno que pasó
y no vivir pensando en lo que se pudo hacer,
ayúdame a que deje de sospechar insanamente
y a examinar con lupa los gestos que no se tuvo.

Ayúdame a purificar mis sentimientos
para que esto que siento no sea una búsqueda egoísta por parte mía,
convirtiéndose así en una satisfacción de mi propio ego y orgullo
que henchidos por la herida hacen mucho más daño.

Ayúdame para que en mi soledad no me derrumbe sino que encuentre fortaleza,
que al revisar lo que sucedió me alegre con los buenos momentos,
que no caiga en el pesimismo de creer que no volveré a amar nuevamente
y tampoco en la desesperación de querer encontrar a alguien que sólo llene mis vacíos,

sino que, Jesús, asuma todo lo que implica aquello que vivo
y desde esa realidad con luces y sombras pueda seguir creciendo
generando vida a través de mis gestos y palabras,
haciendo de ella, una experiencia redimida.

Gracias Jesús, sé que me escuchas
y sé también que aún la más grande decepción o ruptura
puede ser superada,
por lo que te pido algo más:
la suficiente fe para seguir creyendo en los demás
la suficiente esperanza para seguir caminando,
y el suficiente amor para comprometer mi existencia entera. Amén.

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿Quién soy?
Permítanme presentarme...

Soy ave de paso
en el horizonte eterno de la vida;
soy arena de playa
tocada por el mar a cada instante;
soy agua mecida por el viento.

Soy roca dura que se resiste a moldearse;
soy sonido estrepitoso
en el silencio augusto de las divinidades.

Soy cielo límpido
que tiende a ennegrecerse por las vanidades;
soy tiempo que es gastado
al ser recorrido;
soy vasija de barro
al borde un precipicio. (Valparaíso, 3 de junio)

Llama fuerte que no quiere extinguirse,
mendigo eterno de eterno cariño
corre sin rumbo buscando cobijo,
luchando y necesitando el poder liberarse.
(Santiago, 22 de abril de 2008)