a pequeña oración Dar un paso, Jesús, es difícil
pero tenemos la seguridad
que estás a nuestro lado animándonos y acompañándonos
en todo instante.
La vida, Jesús, es una travesía,
no hay suceso alguno que no nos invite a continuar,
a seguir adelante y emprender nuevos rumbos,
por eso es que te pedimos
aumentes nuestra capacidad de discernimiento
para escoger lo mejor para nosotros
y también para los nuestros.
Sabemos, Jesús, que el camino no lo hacemos solos
ni mucho menos aislados,
sino que estamos constantemente llamados
a formar comunidad,
por eso te pedimos que no perdamos de vista
el diálogo cercano
y la corrección siempre fraterna
y así crecer juntos
en fe, en esperanza y en caridad,
que no son solamente palabras bonitas
sino que también son hechos concretos.

De modo que poniendo al servicio
nuestras muchas capacidades
siendo conscientes de nuestras limitaciones,
que en todo busquemos
el bien de todos;
que estemos siempre atentos al que necesita
no sólo con la palabra oportuna
sino que también escuchando los gritos,
incluso los del mismo silencio.
Que nuestro liderazgo sea servicio,
que nuestro servicio sea acción,
que nuestra acción sea testimonio,
y que nuestro testimonio sea fidelidad.
Sigue acompañándonos, Jesús,
en la intimidad de ser tus discípulos
y en la convicción de ser tus misioneros,
y así construir en nuestra sociedad
aquella civilización del amor
que lo transforma todo
según tu Corazón.
pero tenemos la seguridad
que estás a nuestro lado animándonos y acompañándonos
en todo instante.
La vida, Jesús, es una travesía,
no hay suceso alguno que no nos invite a continuar,
a seguir adelante y emprender nuevos rumbos,
por eso es que te pedimos
aumentes nuestra capacidad de discernimiento
para escoger lo mejor para nosotros
y también para los nuestros.
Sabemos, Jesús, que el camino no lo hacemos solosni mucho menos aislados,
sino que estamos constantemente llamados
a formar comunidad,
por eso te pedimos que no perdamos de vista
el diálogo cercano
y la corrección siempre fraterna
y así crecer juntos
en fe, en esperanza y en caridad,
que no son solamente palabras bonitas
sino que también son hechos concretos.

De modo que poniendo al servicio
nuestras muchas capacidades
siendo conscientes de nuestras limitaciones,
que en todo busquemos
el bien de todos;
que estemos siempre atentos al que necesita
no sólo con la palabra oportuna
sino que también escuchando los gritos,
incluso los del mismo silencio.
Que nuestro liderazgo sea servicio,
que nuestro servicio sea acción,
que nuestra acción sea testimonio,
y que nuestro testimonio sea fidelidad.

Sigue acompañándonos, Jesús,
en la intimidad de ser tus discípulos
y en la convicción de ser tus misioneros,
y así construir en nuestra sociedad
aquella civilización del amor
que lo transforma todo
según tu Corazón.