sábado, 15 de agosto de 2009

Cuando una nube gris
Cuando una nube gris oculte el maravilloso sol,
quiero que recuerdes algunas cosas:

Que estoy bajo el mismo cielo que tú,
aunque quizá lejos;
que no importa que sea la nube densa,
detrás de ella está el sol;
que aunque el frío se haga patente en nuestros cuerpos, hay un calor que nos brinda el sol
que nos permite estar vivos,
que puede caer una tormenta fortísima,
pero después aparecerá la luz radiante del sol;
que puede entristecerte el cielo gris profundamente,
pero no queda perdida la esperanza
de ver el brillo de un nuevo día.

Cuando una nube gris asome tu vida quiero que recuerdes:

Que estaré ahí, pensando en ti intentando ayudarte
si es que me dejas hacerlo;
que estará el amor que te tengo,
muy a pesar que no lo veas,
que querré darte el calor que necesitas
para poder superar cualquier situación;
que aunque no sean claros
el sentimiento y vivencia que pasas,
luego podrás ver claramente,
que aunque no estuve presente, estuve ahí;
que pensarás miles de cosas diferentes,
contradictorias y hasta fatales,
pero queda la esperanza de poder resolverlo,
y si quieres involucrarme en eso.

Cuando una nube gris asome tu vida, si quieres no me llames, pero no dudes que estaré contigo.