"¿Por qué confías en mí?
porque te amo, pues"
Dyogo es mi hermano menor, él tiene seis años y por diversos motivos no viví con él cuatro de ellos. De regreso a casa hice peripecias y media para mostrarle que lo amaba. Él me decía “te quiero” y yo golpeaba su cabeza diciéndole: “¡no!, ¡te amo!”. En fin, hoy me ha dado otra lección en medio de sus risas, sus juegos, su espontaneidad.
Mientras jugábamos “disque” fútbol se me ocurrió llamarlo, él con ese cariño que desborda corrió para abrazarme. A mí se me ocurre pararme detrás de él y decirle que se arroje. Confieso que juraba que el pequeño no lo haría. Para mi sorpresa, su niñez me dio una cachetada: sin pensarlo dos veces se lanzó hacia atrás dejándose sostener por mis brazos muy cerca al suelo. Acto seguido, entre risas de él y mía, le pregunté:
- ¡Dyogo, ¿por qué confías en mí?!
-¡Porque te amo, pues! - me respondió.

Gracias Dyogito por esta lección que me has dado, haces que piense en lo difícil que es que los mayores confiemos entre nosotros mismos, en cómo cada día perdemos fe en las personas que tenemos cerca. Y es que si hay algo que es tan humano y divino que puede hacernos cambiar la visión de nuestra vida es simplemente el amor, amor que no es sólo una palabra bonita y, para algunos, utópica, sino que es una forma de vida donde se comparte la experiencia, se dialoga, se crece, se superan tensiones.
Me vienen a la mente las palabras del profeta de Nazareth: "Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos.” (Mt 18, 3) Sino somos capaces de entrar en diálogo “con cualquiera” y expresarle acogida, cercanía sin mirar de donde viene, qué títulos tiene o cuánto puede darme, simple y llanamente no podemos construir el Reino que es justamente eso: “paz, justicia y gozo” (Rm 14, 17)
“¿Por qué confías en mí? porque te amo” es la respuesta espontánea de un niño que cree en los que ama. A mí me plantea una serie de preguntas que deseo compartir: ¿Correspondo/correspondemos a esa confianza? ¿Soy/somos capaz/capaces de generar confianza a otras personas? ¿Amó/amamos efectivamente creando vínculos no volátiles sino asentados en la vida con todas sus “dificultades”?
Dyogo es mi hermano menor, él tiene seis años y por diversos motivos no viví con él cuatro de ellos. De regreso a casa hice peripecias y media para mostrarle que lo amaba. Él me decía “te quiero” y yo golpeaba su cabeza diciéndole: “¡no!, ¡te amo!”. En fin, hoy me ha dado otra lección en medio de sus risas, sus juegos, su espontaneidad.
Mientras jugábamos “disque” fútbol se me ocurrió llamarlo, él con ese cariño que desborda corrió para abrazarme. A mí se me ocurre pararme detrás de él y decirle que se arroje. Confieso que juraba que el pequeño no lo haría. Para mi sorpresa, su niñez me dio una cachetada: sin pensarlo dos veces se lanzó hacia atrás dejándose sostener por mis brazos muy cerca al suelo. Acto seguido, entre risas de él y mía, le pregunté:
- ¡Dyogo, ¿por qué confías en mí?!
-¡Porque te amo, pues! - me respondió.

Gracias Dyogito por esta lección que me has dado, haces que piense en lo difícil que es que los mayores confiemos entre nosotros mismos, en cómo cada día perdemos fe en las personas que tenemos cerca. Y es que si hay algo que es tan humano y divino que puede hacernos cambiar la visión de nuestra vida es simplemente el amor, amor que no es sólo una palabra bonita y, para algunos, utópica, sino que es una forma de vida donde se comparte la experiencia, se dialoga, se crece, se superan tensiones.
Me vienen a la mente las palabras del profeta de Nazareth: "Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos.” (Mt 18, 3) Sino somos capaces de entrar en diálogo “con cualquiera” y expresarle acogida, cercanía sin mirar de donde viene, qué títulos tiene o cuánto puede darme, simple y llanamente no podemos construir el Reino que es justamente eso: “paz, justicia y gozo” (Rm 14, 17)
“¿Por qué confías en mí? porque te amo” es la respuesta espontánea de un niño que cree en los que ama. A mí me plantea una serie de preguntas que deseo compartir: ¿Correspondo/correspondemos a esa confianza? ¿Soy/somos capaz/capaces de generar confianza a otras personas? ¿Amó/amamos efectivamente creando vínculos no volátiles sino asentados en la vida con todas sus “dificultades”?

