lunes, 16 de noviembre de 2009

Unas palabritas sobre el celibato eclesial...

Pienso antes que nada, que el celibato puede ser visto desde varios puntos de vista. El primero, es una forma de expresar un estado de vida que reproduce una antropología angélica; por otro lado, pienso que el celibato es y será una norma eclesiástica que más que restringir busca salvaguardar. Aunque en muchos momentos se ha vuelto en contra, debido al manejo de la afectividad.
No tengo nada en contra del celibato pero sí de un mal entendimiento de la afectividad y del cuerpo, que en vez de ser beneficioso se convierte en un arma letal, no sólo contra el individuo que queda reprimido sino contra la Iglesia misma que defiende algo que no ha calado sobre los que son invitados a vivir esta experiencia.

Creo que todo en el cristianismo es don y tarea, de hecho lo es, al menos eso pienso. La forma inadecuada de mostrar la afectividad o el cuerpo hace que la tarea se haga sobrehumanamente o "inhumanamente" dejándoselo todo a la gracia como si esta o el Espíritu Santo supliesen ante la poca ayuda humana.
Es un don sí, pero también es tarea y en ese sentido es una vocación. Uno se ve llamado a vivir esto. Por ejemplo, conozco "postulantes" a la VR que se muestran muy amantes de formas exteriores y muestran una vida espiritual reflejada en una disciplina, sin juzgarlos fácilmente podría decir que tienen vocación, pero la base humana ¿es la necesaria para que el don se dé en ellos? ¿se ha concientizado sobre la integración de la vida entera? Pienso que si bien es una vocación el celibato, a veces nos engañamos sobre nuestra llamada y respondemos a vocaciones que no son las nuestras.
Regresando a mi ejemplo, hay postulantes que han tenido incidencia afectiva con otras personas durante su experiencia postulantado y no es que eso sea motivo para que se le retire ¿pero si no ha sido sólo una vez sino más bien cuatro o cinco veces? ¿Podemos decir que estos jóvenes tienen conciencia de poder o no poder con el celibato?

El celibato no es el problema en la iglesia, el problema es que no se trabaja la suficiente confianza con los acompañantes para expresar situaciones afectivas, y esto debido al temor a que los saquen.
Hay dos partes en este asunto, una la conforma el joven que no asume el poder o no con esa práctica eclesial y por otro, qué tanto se hace para crear vínculos fraternos en las comunidades para dialogar abiertamente estas situaciones. ¡¡¡Hay que ayudar a clarificar motivaciones!!! Detrás de muchas poses se halla un temor a enfrentar la vida, detrás de piedades a veces se disfraza una negación de la persona misma. Para ser libres nos ha liberado Cristo, nos dice Pablo, parece hemos olvidado eso.

miércoles, 11 de noviembre de 2009


Dios me ama así
Señor, voy descubriendo que mi vida
es bastante compleja,
hay momentos en que me siento muy bien,
hay momentos en que me siento muy mal.

Hay días en que quiero dejar todo de lado,
días en que no quiero ir al colegio,
días en que todo me aburre.

Y es que este tiempo es difícil,
voy asumiendo mi cuerpo,
los cambios que van haciéndose evidentes:
el cambio de voz, los famosos granitos.
Cada cosa que me pasa hace que me sienta mal,
que sienta vergüenza, que sienta que todos me miran
y desean burlarse de mí.

Siento que no me entienden,
que quieren pasar sobre mí,
que no me toman en cuenta.

Y a pesar de todo,
tú me estás mostrando que
no te importan defectos y virtudes,
me amas como soy.
Me amas sabiendo
que estoy engordando, o adelgazando,
que tengo la voz cada vez más grave o más delgada;
me amas con mi acné, me amas con mi cabello impeinable.
Gracias, Señor, por mostrarme que me amas,
que con todo lo que soy
me invitas cada día a crecer,
a ser mejor persona.
Gracias, Señor, por aceptarme así
y por invitarme siempre a dar ese paso para ser mejor.
Acompáñame siempre