
Oración para olvidar
Sé que propiamente teología no es, pero es algo que deseo compartirles.
Sé que propiamente teología no es, pero es algo que deseo compartirles.
Amar es una palabra
a la que me había ya habituado,
y hoy que no más la repito
te pido me ayudes a comprenderla mejor.
La vida me ha enseñado que debo seguir caminando,
que amarle no fue un error sino una oportunidad
para darme cuenta que estoy vivo,
para darme cuenta que crezco junto a otra persona.
Gracias Señor por darme esa capacidad de sentir más allá de mí,
gracias por mostrarme que puedo trascender junto a otra persona.
Y a pesar que todo ha terminado,
no puedo negarte, Señor, que le sigo amando,
que sigo sintiendo lo mismo,
que continúo recordando escenas juntos,
aunque sé también que nuestros caminos se abren por diferentes rumbos.
Ayúdame a olvidarle sin que por eso deje de recordar con cariño lo que siento,
ayúdame a que sea pronto para que todo esto no sea un peso,
ni para mí ni para quien digo amar,
mucho menos para quiénes preocupados por mí están en mi entorno.
Ayúdame a reconocer lo bueno que pasó
y no vivir pensando en lo que se pudo hacer,
ayúdame a que deje de sospechar insanamente
y a examinar con lupa los gestos que no se tuvo.
Ayúdame a purificar mis sentimientos
para que esto que siento no sea una búsqueda egoísta por parte mía,
convirtiéndose así en una satisfacción de mi propio ego y orgullo
que henchidos por la herida hacen mucho más daño.
Ayúdame para que en mi soledad no me derrumbe sino que encuentre fortaleza,
que al revisar lo que sucedió me alegre con los buenos momentos,
que no caiga en el pesimismo de creer que no volveré a amar nuevamente
y tampoco en la desesperación de querer encontrar a alguien que sólo llene mis vacíos,
sino que, Jesús, asuma todo lo que implica aquello que vivo
y desde esa realidad con luces y sombras pueda seguir creciendo
generando vida a través de mis gestos y palabras,
haciendo de ella, una experiencia redimida.
Gracias Jesús, sé que me escuchas
y sé también que aún la más grande decepción o ruptura
puede ser superada,
por lo que te pido algo más:
la suficiente fe para seguir creyendo en los demás
la suficiente esperanza para seguir caminando,
y el suficiente amor para comprometer mi existencia entera. Amén.
a la que me había ya habituado,
y hoy que no más la repito
te pido me ayudes a comprenderla mejor.
La vida me ha enseñado que debo seguir caminando,
que amarle no fue un error sino una oportunidad
para darme cuenta que estoy vivo,
para darme cuenta que crezco junto a otra persona.
Gracias Señor por darme esa capacidad de sentir más allá de mí,
gracias por mostrarme que puedo trascender junto a otra persona.
Y a pesar que todo ha terminado,
no puedo negarte, Señor, que le sigo amando,
que sigo sintiendo lo mismo,
que continúo recordando escenas juntos,
aunque sé también que nuestros caminos se abren por diferentes rumbos.
Ayúdame a olvidarle sin que por eso deje de recordar con cariño lo que siento,
ayúdame a que sea pronto para que todo esto no sea un peso,
ni para mí ni para quien digo amar,
mucho menos para quiénes preocupados por mí están en mi entorno.
Ayúdame a reconocer lo bueno que pasó
y no vivir pensando en lo que se pudo hacer,
ayúdame a que deje de sospechar insanamente
y a examinar con lupa los gestos que no se tuvo.
Ayúdame a purificar mis sentimientos
para que esto que siento no sea una búsqueda egoísta por parte mía,
convirtiéndose así en una satisfacción de mi propio ego y orgullo
que henchidos por la herida hacen mucho más daño.
Ayúdame para que en mi soledad no me derrumbe sino que encuentre fortaleza,
que al revisar lo que sucedió me alegre con los buenos momentos,
que no caiga en el pesimismo de creer que no volveré a amar nuevamente
y tampoco en la desesperación de querer encontrar a alguien que sólo llene mis vacíos,
sino que, Jesús, asuma todo lo que implica aquello que vivo
y desde esa realidad con luces y sombras pueda seguir creciendo
generando vida a través de mis gestos y palabras,

haciendo de ella, una experiencia redimida.
Gracias Jesús, sé que me escuchas
y sé también que aún la más grande decepción o ruptura
puede ser superada,
por lo que te pido algo más:
la suficiente fe para seguir creyendo en los demás
la suficiente esperanza para seguir caminando,
y el suficiente amor para comprometer mi existencia entera. Amén.