miércoles, 17 de junio de 2009


A propósito
de lo que nos sucede
Homilía sobre Miq 3, 1 – 5

Miqueas es un profeta de finales del s. VIII, la situación política y social de la época no difiere mucho de la nuestra: ricos y poderosos buscan obtener privilegios, vivir de ellos mientras se olvida al pobre, al desposeído. Su grito profético se emite en una sociedad donde predomina la injusticia, las diferencias sociales y la poca atención a los necesitados, el poder queda justificado a causa de “mejorías” para algunos cuantos.

La palabra de Dios que acabamos de escuchar se dirige a los gobernantes, pero no por eso no se nos dirige a nosotros, puesto que como ciudadanos somos co-responsables de lo que acontece en nuestro país. En el tiempo de Miqueas, que es el mismo del de otros profetas con muy duro lenguaje como Oseas y Amós, denuncian esta circunstancias: la palabra de Dios se dirige a los que dirigen la situación social y política a que regresen a la Alianza y no se olviden de ella, y esa Alianza tiene una total relación con la opción de Dios: el ser humano. En estos textos bíblicos JUSTICIA es sinónimo de SANTIDAD. Conocer y amar a Dios es reconocer el valor de la persona.

¿No resuena a caso esta misma Palabra de Dios en lo que nos está sucediendo? Hermanos y hermanas, no se trata de buscar en estos momentos culpables, sino más bien de preguntarnos como cristianos, como creyentes si somos concientes y partícipes de la situación de muchos hermanos y hermanas que están sufriendo las consecuencias de no ser atendidos, de no ser escuchados. No se trata de un problema de ahora sino más bien de un problema de siempre: no nos entendemos, no nos escuchamos, no nos interesamos los unos por los otros.

Es una lástima terrible lo que está sucediendo en nuestro país, es una tragedia: muchos hermanos y hermanas peruanos están sufriendo la consecuencia de nuestra indiferencia y la Palabra de Dios es dura con cada uno de nosotros porque al igual que en los tiempos de Miqueas nos está pidiendo que hagamos una firme decisión de optar por la persona y preocuparnos por lo que a ella le ocurra. Esto debe cuestionarnos ¿Estamos siendo concientes de lo que está sucediendo o sólo nos parcializamos frente a la información que nos transmiten los MCS? ¿Somos concientes del drama de muchos peruanos que ven atacada su dignidad?

Hermanos y hermanas en estos momentos se trata de tener una postura crítica frente a lo que sucede, ser cristianos no nos separa del mundo sino más bien estamos invitados a transformarlo según el querer de Dios que Jesús de Nazareth nos ha mostrado.

Celebramos esta Eucaristía con mucha pena por lo que sucede en nuestro país, acompañando a los familiares de las víctimas, pero con la firme confianza en el Dios de la Vida que nos pide que optemos por la vida y que nos recuerda que estar en comunión con Él nos exige estar en comunión con los hermanos como Él mismo nos lo dijo: “Estuve con hambre y me diste de comer; estuve con sed y me diste de beber; estuve enfermo y necesitado y me visitaste” (Cf. Mt. 25, 31ss.)

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