Hoy te vi, CristoHoy te vi Cristo,
acababas de subir al micro:
tu voz decía que no tenías trabajo
aunque tus ojos decían:
aún tengo esperanza.
Hoy te vi, Cristo,
eras mi madre haciendo la comida:
tus manos estaban cansadas
aunque tus brazos en tu abrazo me decían te amo.
Hoy te vi, Cristo,
estabas limpiando esos vidrios del carro,
con el vaivén de tus manos encallecidas prontamente
en tu corazón gritabas:
es por mis hermanos.
Hoy te vi, Cristo,
saliendo de la ventanilla, amargo:
tus pasos se aceleraban sin control
mientras que tu llanto decía:
debo darle de comer a mis hijos.
Hoy te vi, Cristo,
madrugabas conmigo
junto a muchos hombres y mujeres,
te exponías al frío, a la garúa matutina
mientras tu corazón decía:
yo creo en los seres humanos, mis hermanos.
Estas palabras surgieron al ver a un padre desesperado, a mi madre preparar cansada la comida, a un niño de la edad de mis hermanos trabajar en la calle. Surgieron al pensar en tanta gente que sale a trabajar buscando el pan de cada día.
Hola Quique, me ha encantado leer tus artículos de verdad que eres bastante bueno y lo que me encanta es que vez a un Dios ,muy cotidiano, te animo a seuir escribiendo tus experiencias de este Dios de la Vida y la Esperanza, con cariño Ceci
ResponderEliminarEte es mi favorito..siento que una cada dia hace teología desde el bus y aunque es una realidad que molesta, cansa y a veces tensa vivirlo cada día, definitivmaente es un encuentro con Dios, y encarase con sigo misma.En una palabra "Verle".
ResponderEliminarGracias Kike por darnos esa oportunidad con tus escritos.
Cris